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Alfred Ehrhardt (1901, Triptis – 1984, Hamburgo) está considerado, gracias a sus estudios abstractos de la naturaleza, uno de los principales representantes de la fotografía alemana de vanguardia. Fue músico, pintor y profesor de arte formado en la Bauhaus de Dessau. En 1933, debido a su concepción moderna del arte, los nacionalsocialistas lo expulsaron de la Escuela Estatal de Arte de Hamburgo; después se convirtió en fotógrafo y cineasta.
En sus series fotográficas – El mar de Wadden, Istmo de Curlandia, Cristales y Conchas y caracoles –, Ehrhardt combinó tendencias de la Nueva Objetividad y la Nueva Visión. La precisión compositiva de sus fotografías revela su formación artística. Influido por Formas artísticas de la naturaleza de Ernst Haeckel, Formas primigenias del arte de Karl Blossfeldt y El mundo es bello de Albert Renger-Patzsch, encontró en las formas naturales un lenguaje artístico de singular coherencia.
Siguiendo a Klee, que definió el estudio de la naturaleza como punto de partida de la creación artística, Ehrhardt quiso representar en sus fotografías de fenómenos naturales las «fuerzas elementales» de la naturaleza y las «leyes absolutas de todos los fenómenos». Buscaba transmitir que el ser humano es solo una parte de una naturaleza «abrumadora y atemporal». No en vano se le llamó el «filósofo de la naturaleza con una cámara».
Como muchos de sus contemporáneos, Ehrhardt estuvo influido por Goethe. Sabía que Goethe coleccionaba no solo piedras, sino también conchas. Goethe describió sus conchas como «santuarios semejantes a fetiches» y reconoció en la espiral un principio que extendió desde las plantas a todos los seres vivos: la interacción de la vertical, el eje fijo, con la espiral que asciende a su alrededor, la «incurvación vital como tendencia fundamental de la vida».
Con más de 20 fotolibros publicados, Ehrhardt figura entre los fotógrafos de mayor éxito procedentes de la Bauhaus. Está considerado el «creador alemán más importante de películas culturales de la posguerra» y recibió por sus más de 50 películas numerosos premios nacionales e internacionales, entre ellos cuatro Premios del Cine Alemán. El filme Juego de espirales (1951), que le valió su segundo Premio del Cine Alemán, junto con Danza de las conchas (1956) y Corales – esculturas de los mares (1964), pertenece a sus obras más potentes y experimentales en términos formales.
En 2002, su hijo Jens Ehrhardt fundó en Berlín la Fundación Alfred Ehrhardt, que mantiene viva su obra mediante exposiciones y publicaciones. En octubre de 2025 se colocó la primera piedra del Museo Ehrhardt en Plüschow, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, diseñado por el ganador del Premio Pritzker Francis Kéré.

